Parroquia Ntra Sra de Luján
" Loado seas por todas las creaturas, mi Señor"

Reseña Histórica
Memorias N°1: EL PADRE FELICIANO: La Iglesia,
el Convento y la primera escuela Magisterio
Autor: Juan Domingo Matamala
El Padre Feliciano Felice fue un sacerdote Franciscano que llegó a El Bolsón alrededor del año 1950. A su arribo encontró un templo a medio construir y unas habitaciones para oficiar de Parroquia, dormitorio y cocina para el Convento en el que desempeñaría sus funciones parroquiales.
Le había antecedido el Padre Favaratto, otro sacerdote franciscano de su mismo origen: Italia.
El Padre Feliciano parece haber sido destacado a esta localidad para dar conclusión a lo inconcluso: el templo, el convento y el nacimiento de una escuela. Para obtener datos de primera mano recurrí al testimonio del Ingeniero Slavko Hranilovich, un Ingeniero Forestal proveniente de Croacia que llegó aquí, como tantos inmigrantes, huyendo de la guerra.
El Ingeniero Slavko Hranilovich se había recibido en la Universidad de Zagreb - Capital de Croacia - considerada una de las mejores facultades en toda Europa. Llegó a la Argentina en el año 1947 contratado por la Embajada de Roma para realizar tareas de su especialidad en el país. La misma consistió en hacer un relevamiento a lo largo y a lo ancho de la Argentina de lo realizado en lo referente a la forestación, planificar una política y aconsejar lo más conveniente para proseguir. Cuando conoció El Bolsón quedó prendado de su belleza y halló un singular paralelismo con lo existente en su país y solicitó ser destacado aquí para cumplir su tarea profesional. Para ello arguyó que las condiciones climáticas de este lugar eran mejores que las que debía soportar en Buenos Aires. « Yo conocí al Padre Feliciano tiempo después que llegué a El Bolsón. Él era en ese momento sacerdote de la Parroquia Nuestra Señora de Luján y desde entonces comienzan mis relaciones con él; tanto fue así que tuve la oportunidad de contemplar y apreciar de cerca su vida y obra, virtudes y éxitos; los que fueron numerosos en su vida. Por la forma de ser y el trabajo incansable pronto se granjeó las simpatía de todo el mundo. Se hizo amigos sin diferencias de condición social o nivel económico, ni credos ni razas. Fue querido y respetado por todos los pobladores. Han quedado numerosas anécdotas que pueden confirmar lo que digo.
Como expresaba, yo llegué en el año 1950 y el Párroco era el Padre Favaratto quien fue el que comenzó la construcción del templo y que en ese año aún estaba inconcluso. Recuerdo que la Misa se celebraba en el Hospital o en la Escuela 30.Creo que el Padre Feliciano llegó alrededor del año 1955. Desde esa fecha yo lo conozco. En verdad yo lo conocí en una circunstancia muy especial y curiosa. Cierta vez, al pasar por el terreno baldío que rodeaba la Iglesia, lo encontré haciendo unos dibujos en el suelo que estaba cubierto de arena y pedregullo. Yo le pregunté qué estaba haciendo y me contestó: -Estoy haciendo una escuela.-Como yo me reí de su aseveración comenzó a hablar en serio. Me parece que tenemos que sacar a esos chicos que andan por la calle perdidos o que van a los bares?. No le parece que tenemos que encontrar una solución para ellos, para que no se pierdan?.- Por supuesto que yo le contesté que la idea era muy buena, preciosa, pero... ¿cómo se llevaría a la práctica?. Y él me contestó:-Y para qué está Aquel, el de allá arriba?-, mientras señalaba un cielo que en ese momento se encontraba despejado y sereno.
Así comenzó a hacerse realidad aquella idea. Al día siguiente nos encontramos con algunos vecinos más, entre ellos Bil Azcona, Francisco Camargo, Enrique Fernández, Mario Guasco entre otros y conformamos la Comisión Pro Escuela Secundaria. Desde ese momento en adelante mantuve un estrecho contacto con el Padre Feliciano casi a diario. Yo fui el Presidente de la Comisión Pro Escuela Secundaria de El Bolsón que luego se denominaría Instituto Secundario José Manuel Estrada. En sus inicios sólo abarcó el Nivel Secundario y luego se extendió a Nivel Primario y Jardín de Infantes y luego a Profesorado y Perfeccionamiento Docente. El Primer año inició en el año 1962 aproximadamente, aunque no estoy seguro.
El Padre Feliciano hablaba con todo el mundo y conocía a todos. Entraba a todas las casas, conversaba con las mujeres, los hombres, los niños...Se preocupaba muchísimo sobre todo por los más pobres. Esa era su preocupación constante. Cuando veía a alguno con dificultades para desarrollar su vida normal o los chicos de la calle sin control de los padres, ésta era su mayor preocupación y fue el único que se volcó a solucionar estas situaciones. Tuvo una Parroquia muy amplia. Iba a la zona de El Hoyo, Lago Puelo, incluso Cholila y El Maitén.
La superficie que enmarcaba su Parroquia era demasiado amplia para él solo. Nunca supe cómo hacía para ir a todas partes. A mi casa llegaba casi diariamente aunque más no fuera unos minutos, pero siempre se acercaba.
Como el Padre Feliciano pertenecía a los Frailes Menores Conventuales Franciscanos siempre mantuvo sus costumbres. Usaba sotana y ataviado con ella ayudaba a construir el colegio.
El Constructor técnico fue Bil Azcona que tenía como profesión la de ser constructor aunque careciera de título habilitante de ingeniero o arquitecto, pero era un hombre muy práctico, conocedor y buen asesor. Así es que el Padre Feliciano hizo las veces de arquitecto, albañil o peón; él estaba en todo. Para recaudar fondos para la construcción la Orden Franciscana disponía de una pequeña partida de dinero, pero, como era muy poca para empezar a construir hubo que comprar ladrillos y los aportes se solicitaron a las gentes del pueblo y - yo soy testigo - no hubo una sola familia que se negara a contribuir. Todos daban aunque sea lo mínimo con la idea de colaborar con esta escuela secundaria. Además Feliciano prácticamente terminó el Templo Parroquial pero sucedieron tantos cambios, reformas y detalles que se fueron sucediendo mientras fue párroco que cuando se fue debieron proseguir con otros cambios en la arquitectura como fue el altar, el techo, confiriéndole un carácter más cordillerano. Al lado del templo, en la época del Padre Feliciano, se fue construyendo lo que se denominaba jocosamente «El Vaticano» que era un pequeño living, un dormitorio - ya que al parecer la orden exige que posean un dormitorio separado, cocina y baño. Para Feliciano aquello era una obra magna que se parecía al Vaticano. La obra se ubicó al Oeste de la torre de la Iglesia actual. Luego se construyó el Convento y a continuación las aulas del Colegio Secundario.
Una vez concluido el Colegio Feliciano prácticamente no dictó clases. Algunas veces dio catequesis pero más se dedicó a ser rector y organizador de la incipiente escuela. La primera planta funcional de profesores se formó con algunos profesionales que se encontraban radicados en El Bolsón, algunos maestros con experiencia y sólo dos profesores que vinieron de otros lugares. Yo dictaba física, química, botánica y música. Matías Otero, un maestro, también dictó materias y Francisco Camargo. A los demás no los recuerdo francamente.
Cuando vio culminado su proyecto él fue el primer Rector durante varios años pero no pudo ver culminado la entrega de los títulos de la primera promoción. Fue invitado para este magno acontecimiento pero ya se encontraba en Buenos Aires y su enfermedad ya le hacía manifestaciones de dolor. No obstante ello, vino. Quiero destacar un detalle que habla en forma muy elocuente acerca de la simpatía que el pueblo de El Bolsón le profesaba ya que nunca hubo nadie que no lo quisiera. Cuando se supo que llegaba sin que existiera un organizador de la recepción, el pueblo todo fue a pie, en vehículos, a caballo o en lo que pudo hasta el Puente del Arroyo Los Repollos para recibirlo. El pueblo estuvo allí para saludarlo con expresiones de alegría, algunos lloraban y de esa manera pudo estar en la entrega de diplomas de esa Primera Promoción de Maestros que aconteció en El Bolsón.
Feliciano mantuvo intactas muchas costumbres de su país de origen, entre ellas la alegría. Hablaba mucho - como los italianos - era muy divertido; le gustaba la música, de vez en cuando se expresaba en italiano. A mí particularmente me llamaba «ingenieri» y a las damas las denominaba las «pascualinas» y con esos apelativos nadie se enojaba. Esta expresión suya en esa parte de Italia de la que provenía era una costumbre. Desde que estuvo en El Bolsón creo que una sola vez regresó a su país para ver a su familia y parientes.
El Padre Feliciano tomó parte en la vida social de El Bolsón en forma muy activa con ideas y soluciones. Cierta vez - no recuerdo bien el año - vino con la idea de que para Navidad había que formar un peque¤o coro para cantar villancicos. Yo le contesté inmediatamente que sí . Buscamos la gente y él personalmente habló con los pobladores - ya que los conocía a todos - y nos comenzamos a juntar. El Coro variaba mucho su número: entre quince y veinte coreutas. Esa misma Navidad comenzamos cantando dos o tres canciones de a tres o cuatro voces: sopranos, contraltos, tenores y bajos.
En aquella primera ocasión cantamos: «Noche de Paz»; «Pastores de la montaña»; «Venite adoremus» y otros. Luego el coro se amplió y el Padre Feliciano cantaba cuando no oficiaba misa. Durante los ensayos era el más indisciplinado. Siempre quería conversar con alguien cuando ya había comenzado el ensayo. Era agradable, muy trabajador, muy conocedor de la música; la leía como uno puede leer el diario y por complejos que fueran los temas los interpretaba a primera vista. Ejecutaba muy bien el órgano y en algunas ocasiones se dio el lujo de interpretar piezas no tan sanctas al repertorio religioso. Si alguna vez yo le recordaba esos deslices musicales me reprochaba: -»Ingenieri, di questo non se parla!.- Tocaba y dominaba perfectamente el armonio que aún se conserva en la Parroquia Nuestra Señora de Luján de El Bolsón.
El pueblo jamás lo pudo olvidar y tal vez por ello la calle que pasa frente al templo Parroquial lleva su nombre. El fue educador, párroco y ciudadano activo con notables iniciativas, trabajador querido por todo el mundo y colaborador permanente en todo.»
(Fuente: www.comarcaandina.com.ar/miscelaneas/testimonio06.htm)